Productos comunes de limpieza pueden asociarse con esclerosis múltiple y autismo

Algunos productos químicos domésticos presentes en el hogar representan un riesgo para la salud del cerebro. La asegura un equipo de investigadores de la Universidad Case Western Reserve (EE.UU.) que sugieren que las sustancias químicas que se encuentran en una amplia gama de artículos, desde muebles hasta productos para el cabello, pueden estar relacionadas con e nfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple y los trastornos del espectro autista . En concreto, señala un estudio publicado en ‘ Nature Neuroscience ‘ se trata de dos clases de productos químicos que se encuentran en algunos desinfectantes y retardantes de llama que podrían afectar el desarrollo de oligodendrocitos, un tipo de célula de soporte en el cerebro. Noticia Relacionada estandar No Investigadores españoles proponen una nueva teoría del origen de la ELA Rafael Ibarra Científicos del CNIO apuntan a la acumulación en las neuronas motoras de ‘proteínas basura’ Los problemas neurológicos afectan a millones de personas, pero solo una pequeña cantidad de los casos puede atribuirse únicamente a la genética , lo que indica que existen factores ambientales desconocidos que contribuyen de manera importante a las enfermedades neurológicas. El nuevo estudio ha visto que algunos químicos domésticos comunes afectan específicamente a los oligodendrocitos del cerebro, un tipo de célula especializada que genera el aislamiento protector alrededor de las células nerviosas. La mayoría de las personas estamos regularmente expuesta a muchos productos químicos ambientales, y los efectos potenciales para la salud de la mayoría son desconocidos. Se sabe además que el desarrollo cerebral puede ser particularmente vulnerable a la toxicidad ambiental. Los oligodendrocitos envuelven a las neuronas, mejorando su capacidad para transmitir información, y forman la materia blanca del cerebro (también llamada mielina). El desarrollo de los oligodendrocitos continúa desde antes del nacimiento hasta la adultez, por lo que estas células pueden estar especialmente en riesgo de daño por productos químicos tóxicos. «La pérdida de oligodendrocitos es la base de la esclerosis múltiple y otras enfermedades neurológicas», asegura el investigador principal del estudio, Paul Tesa . «En el estudio demostramos que sustancias químicas específicas en productos de consumo pueden dañar directamente los oligodendrocitos, lo que representa un factor de riesgo de enfermedades neurológicas no reconocido anteriormente«». El equipo de Tesar examinó los efectos de 1.823 productos químicos en el desarrollo de oligodendrocitos de ratones en platos de cultivo celular. De los productos químicos evaluados, se encontró que 292 mataban a los oligodendrocitos y otros 47 inhibían la generación de oligodendrocitos. Toallitas, aerosoles Los productos químicos que causaban daño pertenecían a dos clases diferentes. Los compuestos cuaternarios, presentes en algunos agentes desinfectantes, en toallitas, aerosoles y otros desinfectantes domésticos, mataban selectivamente a los oligodendrocitos, y los retardantes de llama organofosforados, presentes en algunos muebles y materiales de construcción, detenían el desarrollo de los oligodendrocitos. Estos efectos se confirmaron en ratones y en oligodendrocitos humanos cultivados. Además de los experimentos de laboratorio, los autores analizaron datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de los CDC de EE. UU . Los datos recopilados entre 2013 y 2018 mostraron que un metabolito de retardante de llama, BDCIPP, estaba presente en casi todas las muestras de orina de niños de 3 a 11 años examinados (1,753 de 1,763 niños), y los niveles de BDCIPP en la orina parecen haber aumentado en los últimos años. Los niveles más altos de BDCIPP, que indican una mayor exposición a retardantes de llama organofosforados, se asociaron con tasas más altas de disfunción motora bruta y necesidad de educación especial , señalan los autores. «Hemos visto que los oligodendrocitos, pero no otras células cerebrales, son sorprendentemente vulnerables a los compuestos de amonio cuaternario y a los retardantes de llama organofosforados«», explica Erin Cohn , autora principal del estudio. «Comprender la exposición humana a estas sustancias químicas puede ayudar a explicar un eslabón perdido en cómo surgen algunas enfermedades neurológicas». No obstante los expertos advirtieron que la asociación entre la exposición humana a estas sustancias químicas y los efectos sobre la salud del cerebro requiere más investigación. «Nuestros hallazgos sugieren que es necesario un escrutinio más exhaustivo de los impactos de estos químicos domésticos comunes en la salud del cerebro», señala Tesar.