Masters de Miami 2024: Alcaraz, por la vía del optimismo: “Ha sido un mes muy positivo” | Tenis | Deportes

Con la espontaneidad propia de su edad, Carlos Alcaraz reconocía en la madrugada española del jueves que Grigor Dimitrov, uno de esos tenistas que ya están de vuelta —12 años mayor que él, 20 frente a 32—, le había hecho retroceder hacia la adolescencia, cuando era un júnior: “Ahora mismo estoy muy frustrado porque me ha hecho sentir como si tuviera 13 años. Hablaba con mi equipo y les decía que no sabía qué hacer, que él no tenía debilidades”. Venía absolutamente lanzado el de El Palmar, campeón reciente en Indian Wells y exhibiendo un nivel de juego delicioso, pero en el duelo de cuartos de final contra el búlgaro (6-2 y 6-4, en 1h 32m) confluyó una doble circunstancia: la inspiración de uno y la bruma del otro.

Dimitrov, que viene avisando desde hace tiempo y ya redujo al murciano durante el otoño, en Shanghái, ofreció una actuación impecable y valiente, basada en el menos es más. Contaba tras el partido el semifinalista que esta semana había preferido invertir menos horas en los entrenamientos y que justo cuando iba a pulsar el play para revisar el cruce entre los dos en China, resuelto en tres sets, decidió no hacerlo para ahorrarse posibles interferencias durante el pulso, teniendo en cuenta que el contexto no tenía nada que ver. “Fue en Asia, en una pista y un clima distintos. Todo era diferente, así que opté por llegar aquí y partir de cero”, expuso el búlgaro, que apostó por un abordaje en toda regla —quitarle tiempo para golpear, mordiendo al resto— y acertó. Como subrayaba Alcaraz, lo bordó.

“Quiero ver las métricas, pero diría que él ha hecho un partido de 9,9 o 10″, intuyó el número dos. Estuvo cerca. Los datos elevaron a un 9,4 el rendimiento de su rival, que coincidió además con la escasez de ideas que se encontró enfrente. A remolque, Alcaraz, no pudo ni supo voltear la situación. Esta vez, le faltó un plan B. Atropellado por la decidida propuesta de Dimitrov, se descolgó rápido y padeció con el saque; y eso, hoy por hoy, es prácticamente una condena. Tan solo pudo retener el 56% de los puntos jugados bajo sus primeros servicios y su efectividad con ese primer golpe se redujo al 58%. A lo largo de esta gira norteamericana sobre cemento, su promedio en este último sentido ha sido de un 68,6% —con picos de un 81% y mínimos de un 57%, el primer día ante Arnaldi, en California—, y el bajón le penalizó sobremanera porque el arreón del final —del 4-1 al 4-4 en el segundo parcial— quedó en agua de borrajas.

Pese a todo, Alcaraz prefiere hacer una mirada panorámica de su paso por Norteamérica, de donde se marcha con un trofeo más, su quinto Masters 1000, y por encima de todo habiendo restablecido su confianza después de unos meses difíciles en los que, recalca, no estaba disfrutando demasiado. En Indian Wells tumbó a adversarios de la talla de Zverev y Medvedev, y también a Jannik Sinner, que aprieta y no cesa. En franco ascenso, su nivel se sostuvo en los compromisos de Florida y confía que el episodio ante Dimitrov quede como un mero accidente. El búlgaro le interceptó con una actuación sublime y el balance es alentador, cuando hace no mucho estaba envuelto por las dudas y el resultadismo esgrimido desde el exterior, puesto que no alzaba un trofeo desde Wimbledon.

“Me voy de Estados Unidos contento, con buenas sensaciones. Ha sido un mes muy positivo, sintiéndome como me he sentido”, apuntó. “Lo único que me puedo reprochar es no haber metido primeros. Pero él ha jugado muy bien y ha defendido de una forma espectacular; me ha pasado por encima y hay que darle crédito, pero me voy con buenas sensaciones. Ahora tengo muchas ganas de comenzar la gira de tierra en Europa”, zanjaba el joven español. Ahora regresará a Murcia y en breve empezará a pelotear sobre la arcilla, aunque todavía debe decidir junto a los suyos si participa en Montecarlo (a partir del 7 de abril), o bien retrasa su reaparición hasta Barcelona, donde triunfó las dos últimas ediciones. En todo caso, el Alcaraz que vuelve no es el mismo que aterrizó hace algo más de mes y medio al otro lado del Atlántico. Optimista por naturaleza y tendente a ver siempre el vaso medio lleno, asegura que afrontará con fuerzas renovadas la escalera de la primavera.

SINNER, AL ACECHO DEL SEGUNDO PUESTO

A. C.

La derrota contra Dimitrov provocó la pérdida inmediata de 160 puntos para Alcaraz, el campeón del año pasado. En consecuencia, Sinner tiene ahora la posibilidad de desbancarle en el segundo puesto del ranking. El italiano, dos años mayor que él, arrolló a Daniil Medvedev en la primera semifinal del sábado (6-1 y 6-2, en 1h 09m) y logrará su objetivo si se adjudica el premio final en Miami.

Su acoso le exigirá a Alcaraz un rendimiento elevado en la gira de tierra batida, toda vez que él no rascó una cantidad abundante de puntos en la del año pasado —semifinales en Montecarlo, cuartos en Barcelona, octavos en Roma y segunda ronda en Roland Garros— y el murciano deberá defender los éxitos en el Godó y Madrid, además de las semifinales en París.

El español podrá ingresar una cifra reseñable en el caso de participar en Montecarlo, por donde no desfiló hace un año, y también en el Foro Itálico, donde cedió en los treintaidosavos.

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