La oposición venezolana gana tiempo y opta por un candidato provisional para conjurar la abstención

El chavismo ha concedido a la oposición un tiempo de descuento. La Plataforma Unitaria ha podido apuntar, aun de forma indirecta, un nombre entre las candidaturas a las elecciones presidenciales del 28 de julio en las que Venezuela se juega una última carta para lograr una transición política que desemboque en una salida a la prolongada crisis política e institucional. No es la académica Corina Yoris, la abanderada de María Corina Machado, candidata elegida en primarias, pero que el Gobierno de Nicolás Maduro se ha negado a dejar competir por a una inhabilitación confirmada por el Supremo. La oposición ha logrado, no obstante, inscribir al internacionalista y diplomático de carrera Edmundo González Urrutia con el objetivo de reservar el espacio de la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que conservó su papeleta, para luego sustituirlo cuando se haya pactado una candidatura unitaria de la oposición.

“Vista la clara imposibilidad de inscribir a la candidatura elegida por los factores democráticos, a los fines de seguir luchando por ello y garantizar la inscripción de dicha candidatura y mantenernos dentro de la ruta electoral, hemos decidido inscribir provisionalmente al presidente del partido Mesa de la Unidad Democrática, ciudadano Edmundo González Urrutia, para preservar el ejercicio de los derechos políticos que le corresponden a nuestra organización política hasta que logremos inscribir nuestra candidatura unitaria”, explicó la organización en un comunicado. La decisión busca conjurar el fantasma de la abstención que antes ha jugado a favor del chavismo.

Ante la presión internacional que ha generado el veto impuesto a Machado y su sustituta, además de la persecución judicial contra su equipo y las irregularidades denunciadas en el proceso de postulaciones, el chavismo también ha comprado tiempo con esta concesión. Según el calendario electoral, hasta el 20 de abril los partidos tienen la oportunidad de hacer modificaciones en sus postulaciones. El Consejo Nacional Electoral (CNE) debe, además, confirmar la admisión de los postulantes y la legislación establece que hasta 10 días antes de la elección el nombre de González Urrutia puede ser sustituido aunque seguramente la foto del nuevo candidato o candidata no sería, en ese caso, la que figure en las papeletas de los electores. Pero los lapsos y procesos establecidos por la ley han sido lo de menos en este proceso. Las negociaciones continúan y las 13 candidaturas que han logrado pasar este primer filtro no serían necesariamente las definitivas, a excepción, claro, la de Maduro.

González, quien fue embajador de Venezuela en Argentina y Argelia, será, por ahora, lo que en la jerga electoral venezolana se llama un “candidato tapa”, a la espera de que una negociación permita darle paso a Yoris u otro nombre que reúna el consenso de la Plataforma Unitaria. Todo debe contar, no obstante, con el visto bueno del chavismo, que está decidido a no enfrentarse con algún candidato con el que pueda perder.

Las últimas horas han sido de decepción para Machado, que insiste en mantener a Yoris como su opción. Así lo ha dicho en sus primeras declaraciones tras la tensa jornada de postulaciones en la que el chavismo la ha dejado por fuera, pero, en cambio, ha permitido inscribir la candidatura de Manuel Rosales, que, en primera instancia, le apoyaba, en un movimiento que la dirigente de Vente, al menos por su reacción, parece que no tenía dentro de sus cálculos. “Son horas muy difíciles. Hay profundas decepciones. Hay mucha rabia, hay mucha indignación, mucha gente siente que se burlaron de ellos, que estas acciones de las últimas horas desconocen el mandato y la lucha de los venezolanos. No hay que minimizarlo, hay que asumirlo. Solo así las decepciones y traiciones se convierten en aprendizajes para seguir”, dijo en una rueda de prensa el martes.

La batalla por ingresar en el formulario digital del CNE lleva detrás una intensa negociación, que aún terminado el plazo oficial de inscripciones continuó. Antes del cierre de la jornada lograron colarse 12 candidatos, entre ellos Nicolás Maduro, nueve postulados de los sectores que han pactado la convivencia con el chavismo sin amenazar su poder —los llamados alacranes— y la de dos opositores moderados como Enrique Márquez, exrector del CNE postulado a través de la tarjeta de Centrados y Manuel Rosales, con la de Un Nuevo Tiempo. El partido ha reconocido en un comunicado que decidió postular in extremis a su principal líder para no dejar a la oposición sin opciones, ante la negativa del chavismo de admitir a Yoris.

Con estas premisas, las distintas candidaturas pueden convertirse en un factor de división para la oposición, ahora que el mismo CNE ha admitido una inscripción con la tarjeta de la MUD, la alianza más votada en la historia electoral, con la que la oposición se labró una de sus primeras victorias en 2015, cuando obtuvo la mayoría del Parlamento. Machado ha hablado de traición al referirse a los movimientos de última hora de Rosales, excandidato presidencial, que se abstuvo de participar en primarias de octubre pasado y aseguró en público mantener sus aspiraciones de llegar a Miraflores. “Si a la oposición unida no le permiten inscribir a su candidato, ¿estas son elecciones? Si el régimen elige a los candidatos, ¿estas son elecciones?”, ha preguntado retóricamente Machado. El camino al 28 de julio en Venezuela, sin embargo, estará lleno preguntas sin respuesta y de tensiones como las de las últimas horas.

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