La naturalidad generosa de Ricky Rubio | Baloncesto | Deportes

Ya podemos celebrar como una realidad la vuelta a las canchas de Ricky Rubio. Lo mires por donde lo mires, estamos ante una gran noticia. Para el deporte español, que recupera uno de sus principales referentes. Para la selección, cuya jerarquía resulta incuestionable. Y para el Barcelona, embarcado esta temporada en una reconstrucción en la que quiere primar el producto nacional. Nadie mejor que Ricky para apuntalar el proyecto azulgrana. Pero en este caso, y es lo que le hace realmente especial, los efectos beneficiosos de su vuelta no solo se circunscriben al universo deportivo.

Al deportista célebre se le suele pedir, y a veces hasta exigir, que además de su presteza profesional, muestre una ejemplaridad en todo lo que hace y dice dentro y fuera del terreno en el que compite. En un mundo donde no abundan los referentes positivos, en la figura del deportista se cuelgan virtudes, valores y comportamientos hasta extremos excesivos. Les pedimos que sean deportistas excelsos, expertos tertulianos, especialistas en política nacional e internacional, conocedores no solo de enigmas, sino provistos de soluciones, sea el problema vencer a un rival o solucionar la crisis climática.

Ante tamaña exigencia, es habitual sorpresas y decepciones cuando el susodicho no alcanza la perfección imaginada. Sea como fuera, resulta indiscutible el impacto que las acciones, ideas y opiniones de las estrellas deportivas tienen en esta sociedad. Que se lo digan a Rafa Nadal, que vive el momento más delicado de su carrera y el motivo no es ni Roger Federer ni Novak Djokovic, sino un innecesario jardín en el que se ha metido y del que le va a ser difícil salir.

Pero volvamos a Ricky. Desde que se hizo pública su problemática el pasado agosto, cuando abandonó la concentración de la selección, su nombre y su historia ya está asociada a la salud mental. Ni es el primero ni será el último. Pero lo bueno en este caso es que no parece que pueda haber un mejor personaje para estar a la altura de las circunstancias en la doble tarea de visibilizar y sensibilizar un problema transversal, del que nadie está a salvo y ante el que hasta hace bien poco solo se trataba con incomprensión o directamente con ocultamiento.

En su presentación oficial como jugador del Barcelona, Ricky ha sido capaz de hablar y reflexionar de forma natural, mostrando emociones sinceras y reflexiones aparentemente sencillas, pero que llevaban consigo una enorme carga vital. De esta forma consiguió, una vez más, normalizar su situación, hablar de ella con la naturalidad con la que lo hacemos cuando se trata de otras problemáticas menos “malditas”. Ricky cuenta al mundo entero lo que le ha pasado estos meses, lo que le está pasando y lo que espera que le pase en el futuro. Y lo pone a disposición de todos. De aquellos que lo sufren, a los que puede servir su experiencia y también para que todos entendamos mucho mejor lo que significa una enfermedad mental. Algo de lo que ni siquiera esos a los que investimos casi como dioses están libres de padecerlas.

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