Jerome Powell se prepara para bajar los tipos en EE UU en pleno año electoral | Negocios

Jerome Powell es la seriedad personificada. Como un jugador de póker, el presidente de la Reserva Federal no deja traslucir sus emociones. En sus ruedas de prensa posteriores a las reuniones de política monetaria, adopta un tono monocorde y apenas hace algún gesto, para desesperación de los fotógrafos que las cubren. Powell ha tenido que hacer frente a la mayor inflación en cuatro décadas y para un banquero central eso no es ninguna broma. Ahora parece acariciar el objetivo y, en pleno año electoral, se dispone a bajar los tipos de interés por primera vez en más de cuatro años. No canta victoria, pero tras la última reunión del comité de política monetaria, se intuía que estaba de buen humor.

Por debajo de la máscara, hubo un par de ocasiones en las que pareció estar a punto de esbozar una media sonrisa y hasta provocó algunas carcajadas en la sala. La primera fue cuando le pidieron que aclarase si cuando había dicho, en su intervención inicial, que el banco central empezaría a frenar el ritmo de reducción de su balance “bastante pronto” se podía interpretar que se refería a la reunión de mayo: “Bastante pronto’ son palabras que usamos para referirnos a bastante pronto”, fue su respuesta. La segunda, cuando le preguntaron si se arrepentía alguna vez de su decisión de dar ruedas de prensa después de cada reunión de política monetaria, pues sus antecesores lo hacían en contadas ocasiones: “Por supuesto… que no”, contestó con una inflexión de voz intencionada.

Los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal actualizaron este miércoles sus previsiones sobre cuál creen que será el tipo de interés adecuado para cumplir su doble mandato de promover a largo plazo el máximo de empleo con una inflación del 2%, la meta de estabilidad de precios. Sus pronósticos, que no les comprometen, mantienen la senda de tres recortes de 0,25 puntos de los tipos de interés hasta fin de año, aunque por los pelos, ya que 9 de los 19 miembros del comité esperan una rebaja algo menor. Eso implicaría bajar los tipos antes de las elecciones presidenciales del 5 de noviembre. Los analistas e inversores esperan, de hecho, un primer recorte en junio, al que seguirían otros dos en septiembre y diciembre.

Aunque en el polarizado ambiente político de Estados Unidos Powell esté bajo presión, no es raro que la Reserva Federal suba o baje los tipos durante un año electoral si lo ve necesario. Los bajó en 2020 por la pandemia y en 2008 por la crisis financiera. Hubo alzas en 2000 y 2004 para frenar las burbujas tecnológica e inmobiliaria, respectivamente. Powell ha dejado claro que no se guiará por factores electorales: “No pensamos en política. Pensamos en lo que es correcto para la economía”, dijo en diciembre.

En realidad, eso es lo difícil: saber qué es lo correcto para la economía. Hasta hace unos meses, a Powell le preocupaba esencialmente la inflación. Ahora, ve riesgos por los dos lados: “Estamos en una situación en la que, si relajamos demasiado o demasiado pronto, podríamos volver a ver inflación. Si relajamos demasiado tarde o demasiado poco, podemos causar un daño innecesario al empleo y a la vida laboral de la gente. Por lo tanto, vemos que los riesgos tienen dos caras, así que es importante que seamos prudentes”, dijo esta semana. La prudencia es una de las virtudes favoritas de los banqueros centrales.

“En general, creemos que las proyecciones actualizadas muestran a una Reserva Federal prácticamente decidida a iniciar el proceso de normalización de los tipos en los próximos meses, al tiempo que se enfrenta a cuestiones más amplias sobre la inflación y la sensibilidad de la economía estadounidense a los tipos de interés, que dictarán el ritmo de los recortes en los próximos uno o dos años”, opina Tiffany Wilding, economista de Pimco. “Seguimos esperando 75 puntos básicos de recortes en 2024 a partir de junio, pero consideramos que los riesgos a corto plazo se inclinan hacia la aplicación de menos recortes de los previstos actualmente por los responsables de la Reserva Federal”, añade.

A estas alturas, y con el retardo con que actúa la política monetaria, es difícil que los movimientos de la Reserva Federal tengan un impacto significativo sobre la economía antes de las presidenciales. Más bien puede ocurrir lo contrario: “El resultado de las elecciones tendrá importantes repercusiones para la economía y la senda de la política monetaria”, indica en un informe la firma Oxford Economics.

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