¿Compensa operarse con un robot?

El grado en que la comunidad de cirujanos internacional ha abrazado y adoptado la cirugía robótica no tiene parangón. Ha sido impulsado, en parte, por los rápidos avances en la tecnología y, en parte, por la facilidad con la que se han hecho adaptaciones a los procedimientos y técnicas laparoscópicas existentes. Los procedimientos robóticos se están convirtiendo rápidamente en el nuevo estándar de atención sanitaria. Pero como ocurre con otros avances tecnológicos en medicina y cirugía, estos rara vez se han introducido como resultado de estudios prospectivos aleatorios, según se documenta en un artículo recogido en ‘Los Anales del Real Colegio de Cirujanos de Inglaterra’. En él se insiste en que no hay repaso a la historia de la cirugía robótica que no comience con una incursión literaria en el mundo del autor Karel Capek. Fue un dramaturgo checo. Su obra ‘Rossum’s universal robots’ definió por primera vez el término ‘robot’. Derivado de la palabra checa ‘robota’, que describe un trabajo o actividad forzosa, el término se ha corrompido rápidamente para reflejar una tarea repetitiva orientada a una máquina con poca o ninguna inteligencia artificial. En este título, los robots que alguna vez realizaron tareas mundanas para sus amos humanos, luego intentan deshacerse de sus roles subordinados y tomar el control de sus propios destinos. Aunque su uso actual (máquinas que pueden realizar procedimientos ultraprecisos, repetitivos y preprogramados) es común en la industria, el sector médico los ha adoptado hace relativamente poco tiempo para mejorar la prestación de atención. Nadie pone en duda que la historia de la cirugía robótica, como técnica innovadora que ha supuesto un avance de la cirugía mínimamente invasiva (laparoscopia ), ha permitido el desarrollo y perfeccionamiento de técnicas quirúrgicas en cada vez más especialidades médicas. De hecho, según se desprende del estudio ‘Robotic Surgery: History and Teaching Impact’, a pesar de que ésta se ideó inicialmente para operaciones cardiovasculares, el campo donde ha causado la mayor transformación ha sido en el de la Urología. François Peinado, que coordina una de las unidades de referencia en cirugía robótica de España en el Hospital Ruber de Madrid, aclara: «En España, su uso en esta última especialidad ha experimentado un crecimiento significativo y estamos considerados líderes en la aplicación de esta tecnología . El sistema robótico más utilizado es el Da Vinci . En esta especialidad se han realizado con éxito intervenciones como la prostatectomía radical, nefrectomías parciales, trasplantes renales en donante vivo y pieloplastias, entre otras muchas. Además, ha sido clave en la optimización de la gestión hospitalaria y en la reducción de costes, proporcionando beneficios tanto para los pacientes como para el sistema sanitario en general». Por su parte, Jorge Baixauli Fons, especialista en Cirugía General y Digestiva en la Clínica Universidad de Navarra, enumera los antecedentes de este sistema y de otros que vendrán. «La cirugía robótica se ha ido desarrollando sobre todo desde la última década del siglo pasado. En un primer momento hubo intentos de robots iniciales, pero lo único que salió adelante fue el sistema Da Vinci, desarrollado por la compañía Intuitive en EE.UU y que en el año 2000 se convirtió en el primer sistema certificado por la FDA para realizar cirugía robótica». Y hace referencia a que « en España, hay más de 120 robots , de los cuales más del 60% ya están en centros públicos . Ahora mismo están saliendo otras plataformas robóticas, como el sistema Hugo diseñado por la compañía Medtronic, y ya implementado en varios hospitales en nuestro país, o el sistema Versius, de la compañía británica CMR Surgical, más lentamente adoptado. Se espera la salida al mercado de otros sistemas diseñados por compañías asiáticas (China, Japón, …), lo que va a implicar una reducción de costes importante en estos procedimientos, ya que su elevado precio probablemente sea el principal escollo para su implementación generalizada. En EE.UU, hay centros donde toda la cirugía es robótica, pero son los que tienen igual 15 o 20 robots». Urología, el campo estrella de la robótica En este sentido recuerda que, en nuestro país, «existe la plataforma Da Vinci Intuitive, que es la que utilizamos el 90% de los cirujanos. Según informó Abex (compañía distribuidora y comercializadora del mismo) hace un año, más de 350 cirujanos estaban operando con robots en más de 90 hospitales y se hacían más de mil cirugías robóticas. Y hace un año había más de 120 en todo el territorio nacional. Ahora, probablemente, estemos rondando los 200. Y de estos el 64% se localizan y utilizan en centros públicos y 46% en privados». Y aunque, como aclara Baixauli, « la Urología es la especialidad ‘reina’ de la cirugía robótica su empleo está creciendo exponencialmente en cirugía general, en concreto, la colorrectal, la de la obesidad o la torácica». De la misma opinión se muestra Marcos Hernández, subdirector Médico-Quirúrgico del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid. «Estamos ante una innovación ya implementada con un futuro creciente, expansivo y prometedor. En los próximos años, continuarán aumentando y evolucionando los distintos sistemas robóticos, así como avanzará su expansión a cada vez más hospitales. Por otro lado, progresivamente más especialidades quirúrgicas van desarrollando programas de la misma y aumentando el número de indicaciones para más procedimientos oncológicos y no oncológicos». No obstante, el especialista hace hincapié en que «su expansión deberá ir asociada a una evaluación y monitorización continua de sus resultados clínicos, de calidad y a la reducción de complicaciones, que es el objetivo que como sistema debemos perseguir para mejorar la salud de los pacientes». El debut en Neurocirugía Un área en la que ha debutado con fuerza es en el campo de la Neurocirugía. Pablo Clavel, neurocirujano y director del Instituto Clavel, detalla: «Ha abierto el camino a una tecnología que ha llegado para quedarse. En cirugía de columna y en neurocirugía, así como en otras especialidades quirúrgicas, hay procesos de la cirugía que son automatizables. Hasta ahora no contábamos con la tecnología, pero por fin han llegado los primeros prototipos de brazos robóticos respaldados por un software que permite una planificación exacta de la intervención. Son los primeros equipos y tienen un precio alto. Además, de momento, participa en partes de la cirugía que puede hacer el cirujano a un coste menor». Recuerda, no obstante, «que en este campo su implementación está siendo lenta. Son los primeros equipos y tienen un precio alto. Además, de momento participa en partes de la cirugía que puede hacer el cirujano a un coste menor. Entre sus ventajas está la planificación con un software muy avanzado y la ejecución con un brazo robótico con la máxima exactitud y precisión. Pensemos que cuando sea una realidad generalizada, vamos a aportar mucha seguridad en nuestras cirugías dado que no va a existir el error humano tanto en la interpretación como en la ejecución. También para los profesionales va a suponer un avance. En nuestras cirugías robóticas sentimos mucho menos estrés». El experto reconoce, también, que «la ayuda de los robots ahora y en el futuro va a permitir a los cirujanos hacer intervenciones complejas con seguridad que para realizarlas necesitarían de altos niveles de experiencia o competencia. En cierta manera, conseguiremos ‘democratizar’ las cirugías y que cualquiera de los que las realizan será capaz de llevar a cabo incluso hasta las cirugías más complejas con seguridad. Asimismo, los pacientes no tendrán que preocuparse por si quien les opera está o no suficientemente capacitado o si ese día comete un error. Sobre todo lo que supone y supondrá es mayor seguridad».